Por Carla Caprio Sánchez (Argentina)
CUANDO NUESTROS SENTIDOS ESTÉN DORMIDOS, QUE SEA ATENTO NUESTRO CORAZÓN A LA VOZ DE DIOS
¿Alguna vez te has preguntado sobre tu para qué? ¿Qué te mueve a elegir tu vida y a decidir qué es lo que más anhelas en tu corazón?
¿Alguna vez sentiste un vacío que no eras capaz de llenar con nada de lo que se define en el mundo como felicidad?
Cuando te diste cuenta que el “éxito “era incompleto, cuando no se trata de dar lo mejor que tienes a otra persona.
A veces vamos incompletos en la vida intentando en la búsqueda de llegar al origen de todo.
Recordemos en las huellas de un hermano, la frase de san Agustín Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti”
En la oscuridad del alma, cuando pensamos que Dios está oculto, cuando creemos rezarle a una pared, Dios comienza a dar señales, no nos habla cuando queremos sino cuando estamos abandonados a su voluntad. Ahí comienza a manifestarse su Gloria.
Cuando sentimos que nos vamos autodestruyendo con nuestras acciones, sentimos que más que destruir lo que somos, nos acordamos de la inocencia y los sueños que estamos dejando marchitar.
Dios nos permite esa prueba de fuego para moldear nuestra arcilla, para quitar de nuestro corazón las impurezas, nos da la luz para entender que nuestra historia y nuestros dolores nos preparan para nuestro “para qué”.
Nos despierta en pequeños gestos, palabras de otras personas, nos mantiene viva la llama de la fe en el amor de otros, cuando dudamos, cuando caemos, ahí nuestra Fe permanece gracias a la voluntad, a la decisión personal y libre de seguir creyendo.
En tener la certeza en la oscuridad.
Cuando alguien te tiende una mano, cuando dejas de reprochar a otras personas, cuando encuentras el maravilloso regalo del perdón.
Hay quienes dicen “no soy quien para perdonar” ¡si supieran que regalo más grande les ha sido dado!!
El perdón para ser bendecido de la misericordia de Dios, para aliviar y sanar el alma y poder aliviar el alma de otras personas, para no oscurecer nuestro corazón. Para volver a empezar.
La reconciliación para escribir de nuevo nuestra historia. Desde el sacramento, y desde no sentirnos más poderosos que El como para no perdonarnos.
Cuando dejamos de apretar las manos con nuestros pensamientos y nos atrevemos a soltar. A abandonarse.
Cuando mantienes tu voluntad cuando ya no puedes seguir, se ha fortalecido tu fe.
Comencemos nuevamente a sentir al Dios que siempre estuvo, y permaneció en silencio.
Nos damos cuenta que no hay un propósito individual que no tenga un fin último en el otro.
Que nos complementamos que nos construimos mutuamente, que otro también va al encuentro de la historia de salvación.
Que no nos debemos cerrar al primer encuentro de Jesús que nos enamoró. Sino debemos seguir aprendiendo y madurando ese amor.
Y al ir encontrándonos con Jesús en nuestro camino, con nuestro propósito, encontrémonos con el otro, para ser testigos de ese amor que nos salvó.
EN EL SILENCIO ME HAS HABLADO.
TU GLORIA SE MANIFIESTA EN SILENCIO
Y TRIUNFA TU GRANDEZA
DULCE MISERICORDIA
DERRAMADA SOBRE LAS ALMAS QUE ESPERAN.
TU DULZURA NOS RODEA SIN VERLA
Y TU AMOR HACE QUE BRILLE NUESTRA VIDA.
HAZNOS PACIENTES A TU VOZ,
HAZNOS ATENTOS A ESCUCHARTE.
MUEVENOS A CONSTRUIR UN MUNDO NUEVO.
QUE TU VOLUNTAD SE HAGA.
QUE NOS ACERQUEMOS A TU GRACIA.
Y QUE SEAMOS CONFIADOS A LLAMARTE.
AMEN.
